La negra neblina de monóxido de carbono que sofocó a 355 mineros en la mina El Teniente el 19 de junio de 1945 no solo dejó un reguero de dolor en Sewell y Rancagua. La magnitud de la catástrofe estremeció al país entero y exigió respuestas. La nación no podía limitarse a llorar a sus muertos; necesitaba entender cómo había sucedido y, sobre todo, quiénes eran responsables. Fue en este clima de duelo colectivo e indignación que el Poder Legislativo tomó cartas en el asunto.
Solo tres días después de la tragedia, cuando aún se rescataban los últimos cuerpos, el 22 de junio de 1945, la Cámara de Diputados de Chile tomó una decisión histórica: constituir una Comisión Parlamentaria Especial para investigar en profundidad las causas del siniestro y determinar las eventuales responsabilidades.
La Misión: Bajar a la Profundidad de la Verdad
La comisión, compuesta por destacados diputados de la época, no se limitó a recibir informes en la cómoda butaca de Santiago. Su misión era descender hasta el corazón del drama. Así, los parlamentarios viajaron hasta Sewell para ver con sus propios ojos los vestigios carbonizados del nivel Teniente 1, hablar con los sobrevivientes, los ingenieros, los médicos y los familiares de las víctimas.
Su objetivo, como quedó consignado en los Diarios de Sesiones de la Cámara de Diputados, era claro y contundente: “investigar en el mismo lugar de los hechos las causas que originaron el siniestro y las responsabilidades que hubiere” (Fuente: Biblioteca del Congreso Nacional de Chile – Sesión de la Cámara de Diputados, 22 de junio de 1945).
Los Hallazgos: Negligencia y Condiciones Peligrosas
Las pesquisas de la comisión sacaron a la luz una verdad cruda que iba más allá de un simple accidente. Los informes y testimonios recogidos apuntaron a fallas sistemáticas y decisiones negligentes:
- El Material Prohibido: El Rubberoil Asesino. La investigación parlamentaria confirmó lo que muchos en la mina ya sabían: el rubberoil era un material altamente inflamable y peligroso. Se descubrió que, de hecho, su uso ya había sido prohibido expresamente por la propia empresa minera, Braden Copper Company, en circulares internas anteriores al siniestro. La comisión constató que, a pesar de la prohibición, el material se mantuvo instalado en los techos de las fraguas, constituyendo una violación flagrante a los protocolos de seguridad más elementales. (Fuente: Informe de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, 1945).
- Prácticas de Riesgo y Falta de Supervisión. Los parlamentarios determinaron que la práctica de calentar tarros de aceite congelado directamente sobre la fragua era una acción rutinaria y tolerada, a pesar de su obvio peligro. Esto evidenció una cultura de la improvisación y una falta de supervisión estricta por parte de los supervisores de la empresa.
- Sistema de Ventilación Insuficiente. El informe final de la comisión destacó la absoluta ineficacia del sistema de ventilación para evacuar el humo tóxico. Este no estaba diseñado para enfrentar un incendio de tal envergadura, lo que convirtió los socavones en una trampa mortal de monóxido de carbono para los mineros que intentaban huir.
El Legado: Un Grito que Cambió la Minería
La Comisión Parlamentaria de 1945 culminó su trabajo señalando responsabilidades directas de la Braden Copper Company por permitir condiciones de trabajo inseguras y no hacer cumplir sus propias normas. Si bien los procesos legales posteriores tuvieron sus propias complejidades, el impacto de esta investigación fue profundo e indeleble.
La tragedia y la subsiguiente investigación pusieron en el centro del debate nacional la seguridad industrial y los derechos de los trabajadores chilenos. El informe de los diputados se convirtió en un documento fundamental que impulsó una mayor regulación estatal sobre la industria minera, sentando un precedente crucial para la creación de normativas más estrictas en materia de seguridad, uso de materiales, protocolos de emergencia y ventilación.
La Tragedia del Humo no solo fue un luto; fue una herida que cambió para siempre la minería. La Comisión Parlamentaria que nació de ella fue la voz oficial que canalizó el dolor de un pueblo y que ayudó a forjar, desde las profundidades de El Teniente, una minería más consciente y segura para las generaciones futuras. Su trabajo es un capítulo esencial en esta historia, un recordatorio de que detrás de cada número hay una vida, y detrás de cada tragedia, debe haber una búsqueda incansable de la verdad.
Fuentes Consultadas y Citadas:
- Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (1945). Sesión de la Cámara de Diputados, 22 de junio de 1945. [Disponible en los archivos históricos de la BCN].
- Cámara de Diputados de Chile. (1945). Informe de la Comisión Investigadora de los sucesos de la mina El Teniente.
- Prensa de la época (Junio-Julio de 1945): Diarios “El Rancagüino” y “La Nación”, cuyas coberturas periodísticas documentaron la formación y los avances de la comisión.







